Gladys Tejeda, No Solo Sabe Correr

Por Germán Vargas, Director de Comunicaciones Paz y Esperanza

El sábado pasado, Gladys Tejeda, la sencilla chica de Junín que hoy casi todos conocen y alaban, obtuvo la medalla de oro en los Juegos Panamericanos Toronto 2015 rompiendo el récord en maratón femenino, y regalándonos la alegría de un campeonato.

Desde entonces, mucho se ha escrito y dicho sobre Gladys. Hemos conocido su humilde procedencia, el amor por su tierra, su impresionante esfuerzo y  perseverancia para llegar a hacer una atleta de elite, y la bendición de tener una madre que le alienta y acompaña.

Lo que no se ha dicho, sin embargo, es que nuestra campeona no solo sabe correr. Hace algunos años ofreció una lección mucho más importante que el mayor de los logros deportivos que pudiera obtener. Me refiero al valor de defender su dignidad.

27 de agosto de 2012. Gladys Tejeda denuncia que fue agredida por su entrenador, Pedro Kim, al término de su participación en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, y pide que el Instituto Peruano del Deporte se pronuncie, “No voy a permitir que un tipo extranjero venga a abusar aquí en mi país. Como mujer haré respetar todos mis derechos y no quiero que muchas mujeres también sean atropelladas. Pelearé hasta el final, hasta que el profesor Kim sea despedido por el IPD”.

Lo que ocurrió después fue lo habitual en casos como estos. Negación del agresor, y justificación de otras personas del entorno que cuando ya no pueden callar, minimizan y aceptan la violencia como “normal”. Dos días después de la denuncia, Inés Melchor, otra destacada atleta nacional, se pronuncia en defensa del entrenador, señalando que él mismo le aclaró que no agredió a su colega.

No fue la única, otros atletas respaldaron públicamente al coreano, y califican a Tejeda como ingrata. Pero Gladys no se arredró. Ya había dicho que estaba preparada para afrontar lo que viniera, que seguramente se iban a dar falsos testimonios, pero insistió en que no se iba a dejar.

Semanas después, el Comité Olímpico Peruano confirma la veracidad de la denuncia, y decide terminar el vínculo laboral con el entrenador Kim. Victoria de Gladys Tejeda. Le ganó al abuso, a la impunidad, y a la complicidad de quienes subestiman la violencia.

En ámbitos como el competitivo donde se banaliza, y hasta se hace apología del maltrato, la lección de Gladys es que eso nada tiene que ver con el deporte. El temple y el coraje se pueden estimular con buen trato. Cuando se respeta y defiende la dignidad de las personas, las proezas deportivas –o cualquier otra, saben mejor.

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